Bocanada de realidad…

Harta de todo… A veces me doy cuenta…
La fe se escapa por la ventana y deja tras de si un sabor amargo.
No existe miel para el desencanto, bien dicen:
No hay mayor dolor que no sentir nada… O sentir demasiado… ¿quien cuenta?
No importa en realidad, las mañanas se vuelven tarde y noche,
se suceden inexorablemente, solo de vez en vez la luna acompaña el desvelo,
El desasosiego impera en cada bocanada y los recuerdos se vuelven látigos que discordan de los pensamientos y los reflejos del día en los demás.
De la pereza al hecho cuesta volver a levantar cenizas de la noche,
vasos de verdad bebible,
de olvidos del día después,
de realidades que no tienen la menor importancia para quien no sabe o siente.
Los espacios breves, las memorias impasibles, interminables,
presencias escondidas tras el espejo roto del hoy.
¡Cuanta persecución!
¡Cuanto drama vendido!
El mismo camino neuronal al deseo y las serpientes de bajada y de vuelta a la locura……respira….